lunes, 3 de septiembre de 2007

Los hijos del siglo XXI

El otro día recibí un mail de mi madre. La pobre debe aburrirse mucho en su trabajo y le ha dado por internet. En el asunto escribía, sin ningun pudor: "Mi nieta". A pesar de mis treinta años, de mi novio formal y de tener un piso nuevo donde disfrutar de esta vida en pecado, el matrimonio no entra en mi orden del día. Y como podeis deducir, mucho menos aún el traer hijos a este mundo. Asi que ver a mi madre utilizar esas dos palabras me impresionó, sinceramente.
Una vez que abrías el mensaje aparecían unas fotos de Bimba, la perra que recogí de la calle hace unos meses, mezcla de pastor catalán y chucho callejero, a la que todavía no hemos conseguido arrancarle el punto canalla.
Cuando la saqué de las calles (seguramente muy a su pesar) lo hice en parte obligandome a tener algun tipo de responsabilidad, por complicarme un poco la vida, abandonar un poco tanta frivolidad y en definitiva, ser un poco más madura. A Bimba hay que sacarla tres veces al día, (no simepre apetece) alimentarla, lavarla, desparasitarla, darle cariño, jugar con ella, educarla...vamos, lo más parecido a un bebe que se me ocurre, con perdón de los pequeños. A veces pienso que tal vez esto sea una especie de entrenamiento. ¿Será tal vez una prueba pre-maternidad?
Cuando vivía con mi familia casi ningun vecino tenía perro, pero si varios hijos. En el edificio donde vivo ahora hay instaladas cinco parejas, mas o menos de mi edad, y de las cuales cuatro tienen perro. ¿Es que hemos sustituido los niños por los chuchos?¿Tanto miedo nos da el compromiso o es no queremos perder ni un ápice de nuestra libertad, de nuestra comodidad? ¿En que generación nos hemos vuelto tan egoístas? ?¿Fue tal vez cuando decidimos vivir de nuestros padres hasta poder vivir de nuestros hijos? Y en ese caso...a que estamos esperando para tener descendencia?
Muchas amigas con las que hablo esperan al "momento perfecto". Se supone que es ese en el que tienes un hombre con el que tienes la esperanza de querer quedarte para siempre, un trabajo seguro y bien remunerado, y la cabeza lo suficientemente bien amueblada como para ser capaz de cuidar de una criatura. Queridas todas: ese momento nunca llega, asi que lanzaros en cualquier en cualquier momento imperfecto, como hace todo el mundo (uno de mis axiomas preferidos, por lo científico del asunto) y si no, siempre podeis adoptar a alguna perra como la mía, mientras seguis esperando que se os despierte el instinto o se os olvide la píldora!